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miércoles, 1 de marzo de 2017

Otto Morales Efres

Otto Morales Efres nació  el 23 de mayo de 1945, en Santiago de los Caballeros hijo de Aquiles Morales y Noris Livia Efres, maestra. La familia se trasladó a Santo Domingo y Aquiles trabajó como dependiente de la desaparecida Puerta del Sol que estaba en El Conde.
A Otto lo inscribieron en la escuela Argentina, donde inició estudios secundarios que no concluyó porque el Consejo de Estado lo deportó en 1962. “Entendía que había que salir de esos estudiantes que se habían constituido en un problema incendiando la ciudad todos los días”.

Fue desterrado hacia México mientras los dirigentes del MPD eran encarcelados y otros enviados a París.

Allí concluyó su bachillerato y tomó cursos técnicos. Al mismo tiempo recibió formación política de un dirigente comunista mexicano y del dominicano Pericles Franco Ornes, quien luego se fue a Cuba, donde ya estaba Otto.

A esa antilla se habían trasladado desde Francia Máximo López Molina, Ilander Selig, Gustavo Ricart, Parmenio Erickson, Arsenio Ortiz y Monchín. El reencuentro con los izquierdistas motivó a Morales a ingresar al MPD en Cuba, lo que califican como un gran salto en su preparación política, militar, doctrinaria. Además trabajó como voluntario picador de caña y recogedor de café.

Regresó a finales del Gobierno de Juan Bosch, en 1963, y fue recibido por José Ramírez Conde (Condesito), el dirigente más importante que tenía el MPD en ese momento.

“Otto fue estructurando una maquinaria militar, a partir de 1964, con los amigos que había dejado cuando lo deportaron y asistió a Ramírez Conde en todo el engranaje de inteligencia, contrainteligencia, estruendo”, significan.

Ayudó al sector femenino de la agrupación en la defensa de los presos políticos, hizo contacto con los sindicatos y organizó sucesivas huelgas como forma de presión “alegrándose cuando el grupo de los no deportados salió de nuevo al ruedo político. Ahí comienza la historia conjunta de Otto y los que salimos sueltos: Maximiliano Gómez, Jorge Puello Soriano (El Men) y yo”, narra Pinedo.

Otto también pasaba tiempo en la casa de Monchín, porque se había enamorado de su hermana Miriam, a quien conquistó pese al desacuerdo de su padre. Se casaron en plena guerra, en agosto de 1965. Procrearon dos hijos: Yuri Van Troi y Otto Stalin.

Pese al llanto incontenido de René y Zunilda al narrar el siniestro final del revolucionario, hay lugar para recordarlo jovial, solidario, sociable, apuesto, de ojos marrones claros, atlético, vigoroso, bien parecido, amante de los niños, juguetón.

El hogar de los Sánchez tanto en la Juan Isidro Pérez como en la José Contreras era frecuentado por Otto, Amín Abel Hasbún, Moisés Blanco Genao, Henry Segarra y otros.

Estuvo entre los organizadores del secuestro que selló su asesinato violento, despiadado, el 16 de julio de 1970., a raíz del secuestro del agregado militar de la embajada de Estados Unidos en el país, coronel Donald J. Crowley, se reunieron en su casa a pasar balance sobre el hecho “todos los que participaron en la planificación” y cita a Rafael (Fafa) Taveras, Amín Abel, Héctor Ortiz y Otto. 

Zunilda cuenta que el día de la muerte de Otto llegó de su trabajo cerca de las 2:00 de la tarde, del 16 de julio de 1970,  y lo encontró jugando con sus hijos Luis René y Ernesto.

Pero a los pocos minutos “sentí muchas voces, carros, y por la ventana de mi cuarto vi un camión de Operaciones Especiales con un sinnúmero de militares con armas largas”. René lo dejó en la vivienda después de almorzar y apenas empezó su cátedra le interrumpió Radhamés Abreu, dirigente de la Federación de Estudiantes Dominicanos (FED) para decirle: “¡Profesor, pasó algo malo en su casa!”.
La residencia fue rodeada en horas de la tarde por un contingente policial encabezado por el propio Jefe de la Policía Nacional Osiris Perdomo, quien mediante un megáfono instó para que se entregara al Secretario general del Movimiento Popular Dominicano (MPD) para ese entonces, quien obtemperó al pedido del militar, luego de que se hicieran varios disparos contra la residencia.

Otto Morales, un revolucionario con verdadero sentimiento humano, prefirió entregarse a una muerte segura y no poner en peligro a la buena familia que solidariamente le brindó techo y alimento durante los días de clandestinidad.

Zunilda Muñoz de Sánchez, en cuya presencia ametrallaron a Otto después de haberle servido de escudo protector en la entrega pacífica que violentaron sus verdugos, un contingente policial inconcebible para eliminar a un revolucionario esposado.

Luego de ser hecho prisionero fue introducido en un carro patrullero y, dentro del vehículo, en la presencia de los ciudadanos que observaban el acontecimiento fue vilmente fusilado, siendo presuntamente el primero en disparar el propio General Elio Osiris Perdomo, quien años después murió aplastado por una patana cargada de cemento en el trayecto Azua-San Juan en donde comandaba la tercera Brigada del Ejército Nacional.


Diez disparo impactaron el cuerpo de este mártir revolucionario.


Otto Morales ingresó a la lucha revolucionaria clandestina a la edad de 16 años, y su muerte violenta se produjo a los 26 años. Al momento de su muerte era el Secretario General del Movimiento Popular Dominicano.

Tomado de: http://hoy.com.do/otto-morales-una-vida-de-lucha/
http://www.barrigaverde.net/?q=node/11795

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